“El verdadero premio es que la historia sea relevante y pueda adquirir otra dimensión” (Condé Nast Traveler)

Entrevistamos a Luis Tato, el fotógrafo español nominado al World Press Photo of the Year por su trabajo sobre la invasión de langostas en el este de África

Publiqué este artículo previamente en Condé Nast Traveler.

Luis Tato

El próximo 15 de abril se darán a conocer los ganadores del World Press Photo 2021, posiblemente el concurso de fotoperiodismo más prestigioso del mundo, y en el cual, de los 45 nominados de este año, se encuentran tres españoles. Entre ellos, Luis Tato, quien aspira, nada menos, a hacerse con el World Press Photo of the Year.

Por este motivo, hemos hablado con Luis, para que nos cuente algún detalle más sobre su nominación y de su fotografía, tomada el 24 de abril de 2020, cuando el jefe de un asentamiento de Samburu, una pequeña área natural protegida en Kenia, trataba de ahuyentar un enjambre de langostas que estaban devastando una zona de cultivos. La imagen refleja cómo estos insectos devastaron amplias zonas del país en plena pandemia, trastocando el medio de vida de muchos agricultores y sus familias.

Como era de esperar, la imagen de Luis a estas alturas ya se ha convertido en una de las más icónicas del año. Este fotoperiodista de 31 años, procedente del municipio de Daimiel, en Ciudad Real, atesora un impresionante currículum a sus espaldas, y tiene bien claro que, aunque se haga con el “Gran Premio”, lo que debe hacer ahora es trabajar, si cabe, todavía más.

Luis Tato reside en Nairobi, la capital de Kenia, desde 2017.

EL AUTOR

Luis reside en Nairobi, la capital de Kenia, desde 2017. Tras introducirse en el mundo de la fotografía casi por accidente, comenzó su carrera profesional como becario del diario La Vanguardia en Barcelona, cubriendo algunas noticias locales antes de incorporarse como colaborador asiduo en el equipo de fotografía.

Posteriormente, Luis se mudó a Nairobi, donde comenzó a trabajar como fotoperiodista independiente para medios de comunicación y agencias de renombre como el Washington Post, las Naciones Unidas o France-Presse.

Para esta última agencia de noticias, retrató las accidentadas elecciones de Kenia en 2017, que fueron repetidas hasta dos veces y ocasionaron brotes de violencia que acabaron con un balance de un centenar de muertos. Su trabajo fue galardonado en múltiples concursos de fotoperiodismo, entre ellos el Visa d’Or Remi Ochlik Ville de Perpignan al mejor fotoperiodista joven de ese año.

Ahora, Luis vuelve a estar de actualidad porque una de sus fotos realizada en Kenia en 2020 ha sido nominada al World Press Photo of the Year. La crisis sanitaria ha provocado que esta edición del premio se celebre de forma digital por segundo año consecutivo, impidiendo la celebración de la habitual recepción y entrega del galardón anual con los nominados en Ámsterdam.

Condé Nast Traveler: ¿Qué supone este reconocimiento para ti, Luis?

Luis Tato: Obviamente como fotoperiodista profesional es una alegría. Creo que todos en esta profesión, y especialmente cuando estamos empezando, vemos el World Press Photo como una referencia y el lugar al que quieres aspirar de alguna manera. Para mí en ese sentido es un sueño hecho realidad, aunque con el paso del tiempo, creo que también he aprendido a interpretar los premios y los concursos de otra manera.

Cuando eres un fotoperiodista independiente, como es mi caso, acceder a estos premios es importante, porque te dan visibilidad y ayudan mucho a posicionar tu nombre. Pero también son peligrosos, sobre todo para los más jóvenes, porque acaban teniendo la percepción de que los premios pueden transformar tu carrera, y creo que es algo que en pocas ocasiones sucede, y que no puede definir tu trabajo.

P: Háblanos de la foto que ha sido nominada.

R: En la foto se puede ver a Henry Lenayasa, una figura relevante a nivel político y social del asentamiento de Samburu, en Kenia. Cuando tomé la fotografía, Henry estaba intentando espantar a una nube de millones de langostas que se movían de forma surrealista devorando todo lo que encontraban. No se recuerda que haya pasado algo así en los últimos 75 años.

La historia, además de ser potente a nivel visual, creo conecta bastante bien con algunos temas actuales, como la pandemia y el cambio climático. Los científicos que estudiaron este fenómeno, asociaron la plaga de langostas a una serie de alteraciones climáticas producidas en la Península Arábica y el Océano Índico. La plaga se originó en Yemen y posteriormente cruzó al cuerno de África, donde también se dieron unas condiciones de clima extremo inusuales.

La situación coincidió con la pandemia y la crisis global. El caos administrativo y el cierre de fronteras jugaron un rol importante. Los agentes que podrían ayudar, como el Gobierno y las Naciones Unidas, no podían acceder a las herramientas que necesitaban para hacer frente al problema, como los pesticidas, que debían llegar de otros países, como Egipto. Esto provocó que las langostas se siguieran reproduciendo y el problema creciera todavía más.

P: ¿Qué sentiste al recibir la noticia de tu nominación?

R: Me quedé en un estado de shock. Creo que todos en algún momento hemos sentido eso: cuando consigues algo que ves lejano, necesitas un proceso de adaptación. Espero que mi nominación pueda ayudar a dar visibilidad a la historia. Que genere más difusión del problema y lo haga más conocido.

P: ¿Crees que tu nominación ayudará a la comunidad de alguna manera?

R: Es difícil de predecir. Es cierto que he recibido muchos mensajes de personas que se estaban preocupando por la situación y que me preguntaban cómo podían ayudar. Esto me sucedía incluso antes de la nominación.

Esta es es una reacción bonita a nuestro trabajo y espero que pueda traducirse en un impacto positivo. Creo que este es realmente el verdadero premio: que las historia llegue a ser relevante y pueda adquirir otra dimensión. Que tenga un impacto tanto en las persona afectadas, como a nivel comunitario, de la sociedad. Que nos ayude a pensar.