Visitar casas museo, un plan para reconectar con Barcelona (Condé Nast Traveler)

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El proyecto ‘Cases Singulars’ ofrece la visita de una casa al día, una excusa perfecta para redescubrir los secretos de la ciudad más allá de Gaudí

Publiqué este artículo previamente en Condé Nast Traveler.

Cases Singulars de Barcelona

La llegada del coronavirus nos ha empujado a reconectar con nuestras ciudades y nos está permitiendo disfrutarlas sin demasiados turistas, siendo unos auténticos privilegiados. Tras la cuarentena, muchos lugares turísticos reabrieron volcándose como nunca antes en un público de proximidad, con descuentos para residentes y evitando las aglomeraciones con visitas bien organizadas.

El proyecto Cases Singulars pone sobre la mesa la posibilidad de visitar cada día de la semana algunas de las casas museo más notables y poco conocidas del patrimonio catalán, el cual se encuentra mayormente en manos privadas. Este proyecto nació hace diez años y busca explicar la historia de Barcelona a través de las casas, los personajes que las habitaron, los arquitectos que las construyeron y las obras de arte que atesoran.

CASA ROCAMORA (carrer de Ballester, 12)

En el corazón del barrio del Putxet de la zona alta de Barcelona se encuentra la casi desconocida Casa Rocamora, un palacete diseñado por los hermanos Joaquín y Bonaventura Bassegoda i Amigó entre los años 1914 y 1917, donde vivió el conocido personaje de la burguesía catalana Manuel Rocamora Vidal.

El señor Rocamora heredó una industria familiar de producción de velas sebo y jabones, de donde salió la fortuna de la familia. Gracias a su fuerte poder adquisitivo, dedicó su vida al coleccionismo, además de ser pintor, escritor y mecenas. Se especializó en indumentaria antigua y reunió importantes colecciones de cerámica de Alcora, pintura, dibujo y escultura de los siglos XIX y XX.

La casa es una muestra de sus diferentes facetas y una auténtica caja de sorpresas. Encontramos numerosos libros especializados en aeronáutica, objetos curiosos como reclamos publicitarios, abanicos y muñecas.

Dos ejemplos de los tesoros que guarda la vivienda son la maqueta original en bronce del monumento a Cristóbal Colón de Barcelona o un móvil de Picasso que tiene como protagonistas a cuatro gatos y que antaño colgaba en el restaurante Els 4 Gats.

Antiguamente se accedía a la casa por un gran jardín que llegaba hasta la calle Pádua. Durante la época del alcalde Porcioles se donó a la ciudad una buena parte para construir la ronda del General Mitre, perdiendo este privilegio, pero conservando un rincón de lo más romántico.

Casa Amatller, en Barcelona

Antoni Amatller compró en 1898 este edificio que se encuentra en Paseo de Gracia © Alamy

Antoni Amatller compró en 1898 este edificio que se encuentra en Paseo de Gracia, junto a la Casa Batlló, para convertirlo en su vivienda.

El inmueble anterior había sido construido en 1875 siguiendo los criterios del Eixample que diseñó Ildelfons Cerdà. Cuando se derribaron las murallas de Barcelona, se habilitó la construcción de una zona nueva de la ciudad en un terreno que estaba vacío y, para que su crecimiento fuera ordenado, se diseñaron las famosas cuadrículas que conocemos, las viviendas tenían que tener una altura determinada y una fachada sobria.

La casa que compró el señor Amatller seguía estos criterios y el arquitecto Josep Puig i Cadafalch la reformó completamente para aparentar y demostrar la riqueza de la familia, que trabajaba en la industria del chocolate.

Amatller y su hija Teresa vivían en la planta principal del edificio y el resto de la finca se alquilaba, al igual que el local comercial de la fachada, un espacio que ocupa actualmente la cafetería en la que se puede tomar un chocolate caliente siguiendo la receta original de Chocolates Amatller.

En la casa se conservan las piezas originales de la familia y hay una gran simbología, como las referencias al árbol del almendro (amatller es almendro en catalán) y una gran chimenea en el comedor de invitados coronada por la imagen de un barco, una princesa europea y una princesa centro-sudamericana, que representa el comercio del chocolate en las Américas.

Uno de los elementos que más llaman la atención de la vivienda son sus grandes ventanales, la ornamentación de la arquitectura modernista catalana y las cerámicas que recubren las paredes que fueron traídas de Sevilla, a donde Amatller viajaba mucho por negocios.

BIBLIOTECA ARÚS (Passeig de Sant Joan, 26)

La Biblioteca Arús está situada en el Paseo de San Juan, muy cerca del popular Arco de Triunfo. Fue fundada en 1895 en la vivienda de Rossend Arús i Arderiu y, con el paso del tiempo, se ha convertido en un centro de investigación de referencia, además de un punto de encuentro de estudiantes de muchas facetas.

El objetivo del conocido periodista y dramaturgo catalán Arús era crear un lugar público para que la clase trabajadora pudiera ilustrarse y ordenó a sus herederos que, cuando él muriera, abrieran una biblioteca con este fin utilizando su fortuna, su piso y fondo particular.

En sus inicios el espacio disponía de 24.000 volúmenes que se han ido ampliando gracias a algunas donaciones. Actualmente dispone de 75.323 de diversos contenidos y formatos, como libros, folletos, publicaciones en serie, manuscritos, documentos cartográficos, partituras, microformas y recursos electrónicos.

La biblioteca está especializada en historia social y cultura de los siglos XIX y XX y en temas masónicos, ya que Arús era masón.

La mayor peculiaridad de la biblioteca es que en ella hay una réplica de la Estatua de la Libertad, lógicamente es más pequeña que la de Nueva York (de unos dos metros) y de color bronce oscuro, casi negro.

También encontraremos en su interior la colección de Sherlock Holmes de Joan Proubasta, considerada la colección privada dedicada a este detective más importante de España y una de las 10 más importantes del mundo. El motivo es que el creador del detective, Arthur Conan Doyle, como Arús, también se hizo masón.

REIAL ACADÈMIA DE BELLES ARTS DE SANT JORDI (Passeig d’Isabel II, 1)

La Reial Acadèmia Catalana de Belles Arts de Sant Jordi es un centro cultural de referencia de la ciudad, situado muy cerca del Port Vell. El espacio es continúa la labor de la Escola de la Llotja, uno de los primeros museos de arte que existieron en Cataluña establecido por la Junta de Comercio en 1775.

El espacio reunió obras con fines pedagógicos para que pudieran servir a los estudiantes. Con el tiempo se fue ampliando con algunas obras procedentes de las iglesias, conventos afectados por la guerra, las desamortizaciones y las aportaciones de algunos académicos cuando hacían su ingreso.

Interior del Palau Baró de Quadras, Barcelona

Uno de los edificios más desconocidos y bonitos del modernismo catalán es el Palau Baró de Quadras© Alamy

Algunas de sus piezas más destacadas están en depósito en el Museu Nacional d’Art de Catalunya y en otros museos, aunque el grueso de la colección todavía se encuentra en la sede de la Acadèmia.

Desligado de su tarea educativa, el espacio está centrado en la difusión de su fondo artístico, bibliográfico y archivístico. Su museo es un referente del arte catalán de los siglos XVIII a XIX y encontraremos en su interior pinturas de numerosos artistas como Mariano Fortuny y Ramón Martí Alsina.

PALAU BARÓ DE QUADRAS (Avinguda Diagonal, 373)

Uno de los edificios más desconocidos y bonitos del modernismo catalán es el Palau Baró de Quadras, declarado Monumento Histórico Artístico de Interés Nacional en 1976.

A lo largo de los años este espacio ha tenido usos muy diversos, ya que acogió el Museo de la Música, fue sede de Casa Asia y actualmente es la sede del Institut Ramon Llull, dedicado a la promoción de la lengua y cultura catalana.

El Palau fue construido en 1900, cuando Manuel Quadras i Feliu, primer barón de Quadras, encargó al arquitecto Josep Puig i Cadafalch (el mismo arquitecto de la Casa Amatller) la reforma de un bloque de pisos en la calle Rosselló y este lo transformó completamente, creando una doble fachada muy singular.

Desde la avenida Diagonal se puede ver una fachada de estilo gótico, mientras que desde la calle Roselló encontramos un estilo modernista y diferente.

La entrada principal era esta última, desde la calle Roselló, pero tras la reforma de Puig i Cadafalch y la creciente importancia de la Diagonal, se reorientó a esta animada avenida y sin duda llama mucho la atención.