La influyente que creó un ejército para limpiar los mares (El País)

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Elizabeth Kerr, una estudiante neoyorquina afincada en Barcelona, consigue que miles de usuarios de la red social Tik Tok recojan casi 800.000 residuos en 11 días

Publiqué este artículo previamente en El País – Planeta Futuro.

Elizabeth Sherr, ‘tiktokera’ cuyo último objetivo ha sido unir fuerzas con otros para crear una campaña medioambiental en Barcelona, en busca de concienciar y crear un cambio de comportamiento.

Elizabeth Sherr

La neoyorquina Elizabeth Sherr, de 24 años, vivía en Bilbao cuando el año pasado llegó la pandemia de nuevo coronavirus. Como muchos otros jóvenes de su edad, durante la cuarentena descargó TikTok, animada por la curiosidad de conocer un poco más sobre esta red social de la que todos hablaban, que consiste en crear videos cortos para compartirlos.

Comenzó a publicar en su perfil algunas grabaciones de temas muy distintos que incluían desde recogidas de basura a cómo era vivir en Europa como estudiante de Erasmus de los Estados Unidos. Pronto tuvo más de 20.000 seguidores, pero no fue hasta hace unos meses cuando su perfil comenzó a crecer hasta los más de 126.000, llamando la atención del Parlamento Europeo.

En septiembre de 2020, Sherr se mudó a Barcelona por trabajo y encontró un lugar para vivir justo delante de la playa, donde comenzó a organizar recogidas de basura casi a diario. Un día publicó en su cuenta de Tiktok un desafío: recoger tantos pedacitos de residuos como nuevos seguidores tuviera. Por sorpresa, el vídeo obtuvo más de un millón de visitas y recibió muchos comentarios de otras personas que, desde otros países, habían comenzado a realizar la misma acción para ayudarle. La joven activista asegura que pasó “horas” respondiendo a sus mensajes y calculando cuántas piezas habían recogido juntos.

“A raíz de este vídeo, el Parlamento Europeo se puso en contacto conmigo y me ofreció poner en marcha un Trash Challenge (desafío de basura) a nivel mundial”, recuerda. El reto consistía en recoger 502.000 objetos de desperdicio entre el 28 de mayo y este 8 de junio, jornada en la que se celebra el Día Mundial de los Océanos. Y lo ha conseguido: “El domingo completamos el objetivo del reto! Ahora tenemos 637.828 piezas, pero en realidad será mucho más; puedo estimar miles que aún no he añadido al leer mis comentarios. Así que estamos muy emocionados por ver el número final”, comentaba la activista este lunes por teléfono. El resultado final se ha conocido este martes a mediodía y la cifra asciende a 794.207 residuos, sumando los que también se obtuvieron de las batidas realizadas el pasado 5 de junio, Día Mundial del Medioambiente

Los datos más recientes de la Oficina Europea de Estadística, Eurostat, muestran que se generaron 502 kilos de residuos municipales per cápita en 2019, por lo que acordaron que este número sería el indicado para el objetivo. Aunque la media española estuvo por debajo de la europea (476 kilos frente a los 502), “se escogió esta última cifra como referencia simbólica y se ha multiplicado por 1.000”, específica. Eso sí, en lugar de kilos de basura, tenían que ser piezas de desperdicios, para que cualquiera pudiera participar.

Parte de los residuos recogidos en la playa.

Parte de los residuos recogidos en la playa.ELIZABETH SHERR

Como parte de este proyecto, Sherr ha seguido publicando vídeos en su perfil de TikTok para animar a otras personas a participar. Más allá del éxito del resultado, ella cree que gracias a su campaña de concienciación, ha “marcado la diferencia”, dando a conocer los efectos de los plásticos para la salud y el medio ambiente a través del desafío y los vídeos en su cuenta social.

Cada 5 de junio desde 1974 se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente. Desde 2009, cada 8 del mismo mes se celebra, además, el Día Mundial de los Océanos. Del total de la basura marina, el 49% corresponde a plásticos de un solo uso; el 27% a residuos plásticos de equipos de pesca, según el Parlamento Europeo. “Después de ver mis vídeos en Tiktok, muchas personas me dicen que ahora son más conscientes, quieren ayudar y ya no van a tirar sus colillas” afirma la joven, que se califica como alguien que siempre trata de ser “positiva y “alentadora”: Intento que la gente se entusiasme con el océano y las recogidas, porque a nadie le gusta que le digan lo que tiene que hacer. Señalar con el dedo de quién es la culpa no hace más que ampliar la brecha entre los que se preocupan por la basura marina y los que no”, añade.

El 3 de julio de este año se hace efectiva la prohibición de plásticos de un solo uso en toda la Unión Europea. Quedarán prohibidos los bastoncillos, cubiertos, platos, pajitas, agitadores de bebida, palitos para globos y recipientes para comida o bebida de poliestireno expandido en el territorio de la Unión a partir de entonces. Respecto a los residuos plásticos de equipos de pesca, la misma institución se manifestó el pasado 25 de marzo a favor de prohibir también el uso del poliestireno expandido en estos productos.

Un estudio de la agencia científica nacional de Australia CSIRO publicado en 2020 en la revista Frontiers in Marine Science, estimó que hay 14 millones de toneladas métricas de microplásticos en el fondo del océano. Esto se traduce en 35 veces más de lo que se cree que flota en la superficie, según el informe. Las consecuencias son dramáticas. Supone la degradación del hábitat, causa daño físico a los animales, nos expone a las sustancias tóxicas y su ingestión, y el paso al humano a través de la cadena alimentaria.

La basura marina también tiene un impacto económico y medioambiental. Se estima que cuesta entre 259 y 695 millones de euros al turismo y al sector pesquero. Reciclar un millón de toneladas de plástico equivale a sacar un millón de automóviles de las carreteras en términos de contaminación por dióxido de carbono, de acuerdo a los datos del Parlamento Europeo.

Sherr creció en los suburbios de las afueras de Manhattan y se mudó a Europa en 2018 para realizar un máster en Recursos del Medio Marino. Como parte de un programa de Erasmus, fue becada durante dos años para estudiar en Francia, Bélgica y País Vasco. Este mes presentará su proyecto final de máster sobre el desarrollo de un organismo científico para la biodiversidad marina en áreas fuera de la jurisdicción nacional bajo la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar.

Su mayor inspiración para conservar los océanos fue la lectura de los libros Silent World, de Jacques Cousteau, y Sea Change, de la doctora Sylvia Earle, cuando todavía iba al instituto. “Cousteau me abrió los ojos a los misterios del mar, pero diría que mi mayor inspiración fue la doctora Earle, la primera científica marina jefe de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, y la primera mujer que se encerró en un sumergible”, explica Sherr. Cuando era joven, soñaba con conservar el océano y las expediciones de Earle fomentaron su pasión por convertirse en guardiana del mismo.

Siempre ha pensado que cualquiera puede realizar pequeñas acciones para marcar la diferencia en la protección del medio ambiente y que no necesitas tener una cierta edad o vivir junto a la playa para proteger los mares. La mayor parte del plástico que entra en ellos proviene de la tierra, así que es posible hacer recogidas en el parque o en la escuela. Cada trozo de basura cuenta.

Su próximo objetivo es unir fuerzas para crear una campaña medioambiental en Barcelona, en busca de concienciar y crear un cambio de comportamiento.